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Cocaína en avionetas: condenan a un empresario, sus tres hijos y su esposa

Se trata de Gustavo Sancho (61). Estuvo involucrado en el caso de Candela y en amenazas sufridas por la jueza Arroyo Salgado.

Once años y medio de prisión. Esa fue la pena que el Tribunal Oral en lo Federal (TOF) N° 2 de San Martín le impuso al empresario Gustavo Sancho (61) por liderar una banda narco -que entraba cocaína a la Argentina en avionetas– y luego lavar el dinero de la droga con la compra de bienes.

Detrás de él cayó toda su familia: su esposa, Claudia Espíndola (48), y sus tres hijos, Alan (35), Franco (26) y Ayrton (25). Ellos también terminaron condenados, con distintos grados de responsabilidad. Al juicio -que arrancó en agosto de 2021- llegaron 10 acusados y sólo dos fueron absueltos. La única del entorno cercano de Sancho que se salvó fue su empleada doméstica, que había sido procesada por lavado.

Pesado si los hay, Sancho -dedicado a la construcción, a la venta de autos y dueño de boliches nocturnos- ostenta una larga lista de participaciones estelares en casos resonantes. Pero siempre tuvo “suerte”

Gustavo Sancho, el empresario condenado por liderar una banda que traía cocaína en avionetas.Gustavo Sancho, el empresario condenado por liderar una banda que traía cocaína en avionetas.

Recién fue detenido en noviembre de 2017 por la causa con la que llegó a juicio y, de hecho, ésta es su primer condena. Además, como la pena impuesta por el TOF 2 no fue muy dura (el máximo del delito es de 20 años), pronto estará listo para de salir en libertad condicional, al cumplir las dos terceras partes de la condena.

Un nombre que aparece en distintas causas judiciales

Repasar su historia impresiona: en 2009, secuestraron a su hijo Alan en un episodio que tuvo todas las características de un narco secuestro; en 2011, el papá de Candela Sol Rodriguez (11) lo mencionó como una de las personas que podían estar detrás del secuestro de la nena; en 2018, a un año de su detención, un ladero suyo -José “El Tano” Sofia- fue acusado de llamar a la jueza Sandra Arroyo Salgado para que no se metiera con él. “O liberan a todos o a la jueza le va a pasar como a Nisman”, fue el mensaje aterrador que recibieron en uno de los teléfonos directos del juzgado federal de San Isidro.

Alan Sancho fue secuestrado en 2009 y ahora condenado por narcotráfico.Alan Sancho fue secuestrado en 2009 y ahora condenado por narcotráfico.

Apodado “El Loco”, “Capo” y “Rey”, Sancho siempre usó como tapadera la compra y venta de autos depotivos y de lujo. Su fanatismo por el automovilismo se lo pasó a su hijo mayor, Alan (le puso así por Alain Prost), quien llegó a destacarse en la categoría Turismo Pista. Pero Alan también le agarró el gusto al tráfico de cocaína y, por eso, en el mismo fallo del TOF 2, fue condenado a 9 años y seis meses de prisión.

Sus hermanos, Franco (26) y Ayrton (25, por Ayrton Senna), la sacaron más barata porque los jueces Walter Venditti, Silvina Mayorga y Daniel Gutierrez sólo los consideraron autores del delito de tenencia de estupefacientes. Por eso les dieron “dos años”, y “un año y 9 meses” de prisión, respectivamente. La pena de Espíndola fue similar: tres años.

Lluvia de cocaína

El secuestro de 372 kilos de cocaína descargados de una avioneta en una estancia paraguaya; el hallazgo de una avioneta averiada en Entre Ríos, el secuestro en una avioneta con 396 kilos de cocaína en Paraguay y una avioneta de matrícula boliviana estrellada en un campo del partido bonaerense General Belgrano. Estos son los episodios que formaron parte de la acusación del fiscal Alberto Gentili, cuyo pedido de pena fue el que impuso finalmente el tribunal.

Una avioneta estrellada en un campo en General Belgrano, que terminó siendo una de las pruebas contra el empresario Gustavo Sancho.Una avioneta estrellada en un campo en General Belgrano, que terminó siendo una de las pruebas contra el empresario Gustavo Sancho.

Señalado históricamente como uno de los capos del narcotráfico en la provincia de Buenos Aires (a la par de Miguel Ángel “Mameluco” Villalba), Sancho rompió siempre mantener el perfil bajo y esquivar las grandes investigaciones gracias a una máxima efectiva : tratar de estar lo más lejos posible de cualquier decomiso de drogas. Hombre con conexiones judiciales y políticas, en la causa de Arroyo Salgado -cuya investigación hizo el fiscal Fernando Dominguez-  los allanamientos debieron precipitarse porque ya había sido avisado de que estaban tras él.

La jueza Arroyo Salgado fue contra Sancho, su familia y su entorno en el marco de una causa abierta en 2014, cuya acusación más fuerte fue el lavado de dinero de origen ilícito en el marco de una asociación ilícita.

Autos y motos secuestrados durante los operativos en los que cayó la banda de Sancho en 2017.Autos y motos secuestrados durante los operativos en los que cayó la banda de Sancho en 2017.

En cuanto al narcotráfico en sí mismo, en el juzgado federal de San Isidro lograron reunir una recopilación de causas que estaban siendo investigadas por separado. Incluso la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), hizo de nexo para conseguir los expedientes radicados en Paraguay. En todas estas causas aparece Sancho relacionado, pero nunca condenado.

Lo más lejos que se llegó fue en la Justicia Federal de Roque Sáenz Peña (Chaco), donde se lo detuvo por su relación con una avioneta con restos de droga encontrada en 2010. Como no hubo decomiso, Sancho quedó acusado sólo de “confabulación para el tráfico de sustancias estupefacientes”, una figura menor que apunta a los “actos preparatorios del delito”. Pero finalmente fue sobreseído.

El narco que cayó en el Alto Palermo

En este juicio también llegó acusado -y terminó con una condena aún mayor a la de Sancho- su principal socio, el marplatense Pablo Calandria (47) quien, al narcotráfico y el lavado, sumó el delito de falsificación de documento público destinado a acreditar identidad.

La captura de Calandria fue en el shopping Alto Palermo. Foto Juan Manuel FogliaLa captura de Calandria fue en el shopping Alto Palermo. Foto Juan Manuel Foglia

La detención de Calandria ocurrió en octubre de 2018 y fue espectacular ya que se concretó en pleno shopping Alto Palermo cuando en el lugar había cientos de personas.

Calandria vivía con todas estas comodidades en una lujosa torre ubicada sobre la avenida Juan de Garay al 700, en San Telmo. Sin embargo, no podía relajarse.

Con pedido de captura nacional e internacional desde noviembre de 2017, al estar acusado de ser uno de los jefes de una importante banda narco, se mudaba constantemente. Y hasta había conseguido un pasaporte venezolano falso a nombre de un tal Wilfredo Travieso para evitar caer preso.

Pablo Calandria cuando fue detenido por Gendarmería en 2018.Pablo Calandria cuando fue detenido por Gendarmería en 2018.

Su estrategia de prófugo se complementaba con una buena buena cantidad de dinero en efectivo siempre encima y a mano por si necesitaba pagar por su libertad.

Su idea era mudarse de la torre de San Telmo donde alquilaba un departamento amoblado. Pero en el apuro se descuidó: la gente que había mandado a su casa para retirar su ropa y algunos objetos personales fue seguida por gendarmes que estaban vigilando su domicilio y luego lo apresaron en el Alto Palermo.

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