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domingo, julio 21, 2024
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Covid: el verdadero motivo por el que la OMS pide dejar de vacunar a niños y adolescentes sanos

La sorpresiva carta que el organismo emitió esta semana desnuda el “lado B” de seguir concentrando esfuerzos contra el Covid en ese target de edad.

La noticia sorprendió esta semana al mundo y el hecho fue leído como una especie de declaración anticipada del fin de la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud. Un cambio de paradigma sobre quiénes deberían vacunarse contra el Covid a partir de ahora. Básicamente, mayores de 65 años y personas con comorbilidades.

Hasta ahí lo fundamental de un comunicado que instó a los países a volver a sopesar costos y beneficios para decidir a qué grupo poblacional seguir vacunando, ya sea para comenzar esquemas o continuar con las aplicaciones de refuerzos según los protocolos que estaban establecidos.

Esos protocolos son los que hoy parecen estar en crisis a partir de lo que acaban de declarar desde la OMS. Cuando el mundo recién está comenzando a aplicar las vacunas bivalentes (adaptadas para la variante Ómicron) surge lo que se presume sería adoptado próximamente como nuevo paradigma de inmunización.

Lo que subyace a esta decisión de la OMS, en realidad, no es el simple hecho de que la pandemia haya perdido fuerza -algo que está a la vista-, sino otra cuestión hoy más dramática y que está vinculada a algunas de las secuelas que han dejado estos últimos tres años para la salud pública.

La principal, que aparece en la actualización de la guía de vacunación contra el Covid que difundió el Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico (SAGE) de la OMS, es que la focalización extrema en el Covid -sobre todo en la infancia- ha provocado fuertes déficits en el control de otras enfermedades. Y que eso debería ser corregido.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. Foto: ReutersTedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. Foto: Reuters

El texto de la SAGE, que divide a la población en tres grupos de prioridad frente a la vacunación -alta, media y baja-, dice que “el grupo de prioridad baja incluye a los niños y adolescentes sanos de entre 6 meses y 17 años. Las dosis primarias y de refuerzo son seguras y eficaces en los niños y adolescentes. Sin embargo, teniendo en cuenta la baja carga de morbilidad de este grupo de edad, la SAGE insta a los países que están considerando su vacunación a que fundamenten sus decisiones en factores contextuales, entre ellos, la mencionada carga de morbilidad y la relación costoeficacia, así como otras prioridades sanitarias o programáticas y los costos de oportunidad”.

Lo más importante aparece entonces en la argumentación que sigue: “En términos comparativos -continúa el comunicado- los beneficios sanitarios que aporta vacunar a niños y adolescentes sanos son mucho menores que los beneficios consolidados de las vacunas esenciales administradas tradicionalmente a los niños (por ejemplo, las vacunas contra el rotavirus y el sarampión y la antineumocócica conjugada)”.

Esto se conecta directamente con un problema que Argentina lo viene viviendo en carne propia: la baja generalizada en los niveles de inmunización infantil con las vacunas de calendario, que también incluye la frustrante última campaña de refuerzo contra sarampión, rubéola, paperas y poliomielitis para chicos de 13 meses a 4 años, que tuvo una pobre adhesión. Cuando la OMS habla de “otras prioridades sanitarias o programáticas”, en parte está hablando de eso.

La SAGE pone particular énfasis en la vacuna contra la poliomielitis: La nueva vacuna antipoliomielítica oral de tipo 2 (…) debería ser la elección preferente para responder al poliovirus circulante”. Y recomienda que a fin de incrementar rápidamente los niveles de inmunidad en zonas de difícil acceso, “el intervalo entre vacunas puede reducirse a únicamente una semana, en lugar del intervalo habitual de cuatro”. Además reitera el consejo de realizar campañas adicionales en las zonas de circulación persistente de poliovirus.

La concentración de esfuerzos contra el Covid descuidó la evolución de otras enfermedades. Foto: AFPLa concentración de esfuerzos contra el Covid descuidó la evolución de otras enfermedades. Foto: AFP

Luego alerta que “el aumento de los brotes de sarampión en términos de tamaño y número ejemplifica cómo ha repercutido el impacto sísmico de la pandemia sobre la inmunización sistemática. En 2021, la cobertura de la primera dosis de la vacuna contra el sarampión alcanzó su nivel más bajo desde 2008, que quedó reflejado en 25 millones de niños sin vacunar”.

Otro punto importante en el que hace hincapié el organismo, nuevamente relacionado con el Covid, es en la eficacia de las vacunas contra esta infección. Esto es, que si se deciden aplicar se elijan las mejores. Y explicita, concretamente, que “recomienda a los países que consideren la posibilidad de realizar la primovacunación con la vacuna bivalente de ARN mensajero de la subvariante BA.5”.

El mensaje llega en un momento en que nuestro país acababa de optar por sumar otra vez al portfolio la Sputnik en su versión “Light” -primera dosis de la Sputnik V- y la vacuna de Sinopharm para chicos. Dos vacunas de diferentes tecnologías a las que a esta altura de la pandemia recomienda la SAGE.

¿Qué hará la Argentina con todas estas recomendaciones? Todavía el Gobierno no se ha pronunciado. A pesar de que este jueves hubo una reunión de la Confederación Federal de Salud (COFESA) -con los ministros de todo el país-, a su término nada se comunicó sobre qué hoja de ruta se adoptará a partir de estas novedades globales. Según se informó, todo el interés del encuentro lo acaparó el actual brote de dengue y cómo contenerlo.

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