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viernes, mayo 24, 2024
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Encuentran intacta la tumba milenaria de un jerarca de la cultura precolombina en un cementerio de Perú

Los restos tienen más de 1.000 años y estaban a 7 metros de profundidad. Pertenecen a un “curaca” de la civilización preincaica Chancay, de fuertes creencias en la vida después de la muerte.

La tumba de un jerarca de la cultura precolombina Chancay, que se desarrolló en los valles costeros de Perú entre los años 1200 y 1470, fue descubierta por un grupo de arqueólogos en la costa norte de Lima, confirmó  este domingo uno de los investigadores.

“Bajo siete metros de profundidad hemos encontrado la tumba de un personaje de élite de más de 1.000 años de antigüedad de la cultura preinca Chancay”, dijo a la agencia AFP el arqueólogo Pieter Van Dalen.

El hallazgo se produjo esta semana en el sitio arqueológico funerario Macatón, en la provincia de Huaral, unos 75 kilómetros. al norte de Lima.

Los investigadores que trabajaron en el hallazgo debieron cavar cuidadosamente la tierra por dos meses para descubrir la tumba del importante personaje de la cultura Chancay.

Los restos hallados en Perú pertenecen a un jefe de la cultura Chancay. Foto AFP/Universidad Nacional de San MarcosLos restos hallados en Perú pertenecen a un jefe de la cultura Chancay. Foto AFP/Universidad Nacional de San Marcos

Para Van Dalen se trataría de un personaje principal o “curaca” (líder) de la cultura Chancay debido a las grandes dimensiones de la tumba, de siete metros de profundidad por siete metros de ancho, lo que la convierte en la más grande entre las halladas en el sitio arqueológico, que tiene una superficie aproximada de 50 hectáreas.

“El curaca de Macatón era un personaje que según los materiales asociados a su tumba se habría dedicado a la actividad pesquera”, indicó Van Dalen, quien sustenta su suposición en la presencia de un remo de madera en el interior de la tumba.

Junto a la tumba del curaca de Macatón fueron halladas otras cinco personas, entre niños y adultos.

También se encontraron grandes vasijas de cerámica con figuras de animales y los restos de cuatro llamas. Los cántaros de color marrón y crema contenían restos de peces, maíz y cuyes, que eran ofrendas para los muertos en la antigüedad.

El hallazgo se produjo en el sitio arqueológico Macatón, en la provincia costera de Huaral. Foto: AFP/Universidad Nacional de San Marcos.El hallazgo se produjo en el sitio arqueológico Macatón, en la provincia costera de Huaral. Foto: AFP/Universidad Nacional de San Marcos.

Los Chancay y las momias con “vida después de la muerte”

“Los Chancay creían mucho en la vida después de la muerte. El difunto, debido a su importancia en la sociedad cuando fallecía, no moría. Ahí no terminaba su existencia, sino que se convertía en ancestro, en mallqui (momia)“, manifestó el profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

“El personaje después de muerto se convertía en el guardián y protector de su familia y de su comunidad”, explicó el académico, que agregó que entre enero y mayo se han encontrado en el sitio arqueológico 35 contextos funerarios o tumbas.

La cultura preincaica Chancay se desarrolló en los valles de Fortaleza, Pativilca, Supe, Huaura, Chancay, Chillón, Rímac y Lurín, en la costa central de Perú, entre los años 1200 y 1470. Sus cementerios se caracterizaron por sus grandes superficies.

Junto a los restos humanos se encontraron vasijas con ofrendas a los muertos. Foto: AFP/Universidad Nacional de San Marcos.Junto a los restos humanos se encontraron vasijas con ofrendas a los muertos. Foto: AFP/Universidad Nacional de San Marcos.

Había dos tipos de entierro en la cultura Chancay. Uno especial para la clase alta o para los grandes señores, que tenían cámaras de forma rectangular o cuadrangular hechas de adobe, cubiertas con techos y paredes de caña a pocos metros bajo tierra, en fardos funerarios conteniendo cerámica, tejidos y artículos en oro y plata.

Para el común de los pobladores, sus entierros se realizaban casi en la superficie, cubiertos por fardos funerarios con esteras y acompañado solamente con pocas ofrendas.

En la capital peruana, de 10 millones de habitantes, hay más de 500 sitios arqueológicos, entre los que destacan decenas de “huacas”, centros ceremoniales construidos por los antiguos pobladores principalmente con adobe.

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