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lunes, julio 4, 2022
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Incendio en Andorra: “Los niños sufrían maltratos físicos y psicológicos. La Justicia falló”

El viernes un voraz incendio que había comenzado pasada la medianoche en una vivienda del Valle capitalino de Andorra se cobró la vida de tres hermanitos: René, de 4 años; Bastian de 8 y Jazmín, de 9. Ahora los vecinos afirman que los pequeños “no debían estar ahí porque sufrían maltratos físicos y psicológicos. Hace mucho que debieron haber sido rescatados y entregados a una familia sustituta. La Justicia de Menores falló”.

Si la noticia del incendio fatal causó una enorme pena en la comunidad en general, mucho más dolor expresaron algunos vecinos que se domicilian en inmediaciones del domicilio sito en calle Natalie Goodal al 2100, al enterarse de la suerte corrida por los chicos que a diario veían jugar en el lugar.

Ayelén Vanesa Molina y Oscar Antonio Gutiérrez, los progenitores que habían dejado a las criaturas solas en la noche para ir a dar una vuelta, tenían una prohibición judicial vigente de acercamiento entre ellos al momento de los hechos, admitieron haberse ausentado del domicilio dejando solos a los niños, con dos hornallas y una pantalla de gas, encendidas y la puerta cerrada con llave. Aunque la pericia descartó “indicios de criminalidad”, ambos están notificados de Derechos y Garantías procesales.

Los vecinos pidieron reserva de sus nombres “porque Ayelén y Antonio son personas muy conflictivas y violentas”, pidieron hacer público el desconsuelo en el que se encuentran “porque esos chicos no tenían que estar ahí. Hace mucho que debieron estar con familias sustitutas, sin sufrir lo que sufrían todos los días”.

De esta manera los entrevistados se referían a los padres de los tres niños que perecieron en el incendio y de la criatura de 2 años que sobrevivió, Ayelén Vanesa Molina, de 26 años de edad y Oscar Antonio Gutiérrez, de 34 años.

“Nosotros hemos sido testigos de los malos tratos a los que estos chicos eran sometidos. Los dos mayores que fallecieron no eran hijos de Gutiérrez, son de apellido Araujo, un hombre que está cumpliendo una condena en el norte del país. El es padre de los dos más chicos, de René, fallecido y de J., la nenita que sobrevivió de milagro. Inclusive estuvieron los más grandes un tiempo con la abuela porque ella misma los denunció al ver a sus nietos en tan mal estado. Pero la Justicia después se los sacó. Así estuvieron los chicos boyando de un lado al otro…” – manifestaron.

Preguntadas las personas si hicieron en su momento denuncias o fueron testigos en alguna causa con respecto a los menores, respondieron que “sí, nos involucramos cuanto pudimos, pero esta gente es muy conflictiva y violenta. Los dos tienen severos problemas de adicciones pero aunque eso es vox populi, la Justicia de Menores parece que nunca tuvo en cuenta cómo vivían los chicos en un ambiente así. No solo vivían siempre expuestos a la violencia sino que muchas veces Ayelén nos pedía para darles de comer. Ella decía que percibía la AUH – Asignación Universal por Hijo – y que tiene un plan Red Sol, además del hecho que él trabaja en Agrotécnica Fueguina, pero así y todo decía que no tenía plata para comida”.

Consultados sobre las razones por las que desean hacer conocer estos datos y en esta instancia, respondieron que “porque todavía confiamos en que la Justicia haga algo ahora por la nena que quedó. Por René, Bastian y Jazmín ya nada se puede hacer, pero por J., sí. Nosotros sabemos que el caso de los chicos lo llevaba el juez Marco Mellién y su secretaria Julia Barceló, pero ya demostraron su ineficiencia. Esta pareja desde hace años viene golpeándose, peleando, con patrulleros siempre yendo y viniendo y con gravísimas adicciones. ¿Qué esperaban estos funcionarios judiciales que pasara? Todos sabíamos que esto de una manera u otra iba a terminar mal. Y lamentablemente así fue. ¿Va a ser J., la próxima?. Alguien tiene que interceder por ella porque ahora está en el hospital internada y los médicos la cuidan, pero ¿y después…?”.

Los hechos

Personal que se encontraba realizando un patrullaje preventivo a pie vio a la distancia humo y fuego que salía de una casilla. Esto fue el viernes último, a la 1 de la madrugada. El cabo Juan Manuel Pinto Silva y la agente Andrea Gisela Enciso corrieron hasta el domicilio de la calle Goodall en donde se reunieron con un vecino, Axel Estrada. Después de intentar accionar el picaporte y constatar que estaba la puerta cerrada con llave, la derribaron a patadas. Ni bien la traspusieron se encontraron con J., de 2 años, tendida en el suelo, con espuma en la boca y los ojos en blanco. Estaba vestida solo con una remerita, sin bombacha y con parte de la cara, brazos, manos y piernas, quemados. La abrazaron y sacaron al exterior. La casilla ya era una hoguera. En ese momento arribaron los propietarios de la morada; la madre de los menores

Ayelen Vanesa Molina, de 26 años y su pareja Oscar Gutiérrez, de 34 años, en un vehículo particular, quiénes expresaron a los policías y a los bomberos que además de J., otros tres niños habían quedado durmiendo en la parte posterior, cuando ellos se ausentaron.
Ante la Policía, Molina y Gutiérrez dijeron que “habían ido a dejar a un amigo a su casa”. Vale destacarse que debido a una última pelea, existía una restricción de acercamiento de él hacia ella. Cuando les preguntaron qué artefactos habían quedado encendidos al momento de retirarse ambos del lugar, respondieron que dejaron las hornallas de la cocina encendidas y una pantalla aérea a gas, colgada en una pared del dormitorio, también encendida.

Una vez finalizada las tareas de personal bomberil, fueron localizados los cuerpos en el
dormitorio emplazado en la parte posterior lateral izquierda, lugar donde se detectó el foco de inicio del fuego.

El Juzgado interviniente dispuso que los cuerpos fueran trasladados a la morgue, para ser sometidos a autopsia y que a Molina y a Gutiérrez se los notificara de Derechos y Garantías procesales.

La pericia

Personal policial de la División Policía Científica efectuó la revisión de escombros para determinar fehacientemente cómo comenzó el fuego en la vivienda sita en Natalie Goodal 2130. De la observación del lugar se informó textualmente que “del análisis realizado, dicho evento posee características de ser del tipo como hipotético accidental. Se descarta indicio de criminalidad”.

La pericia agrega que “el inicio de ígneo se dio en la habitación matrimonial emplazada en la parte posterior, donde se advirtió gran acumulación de elementos combustibles, siendo la zona de mayor afectación. En el examen de esos restos combustibles no se percibieron aromas a hidrocarburos o líquido acelerante de combustión, que tuviera injerencia en el hecho”.

Al informe preliminar se sumó una orden de asignación de consigna en el lugar en resguardo del escenario del siniestro.

El estado de J

Desde el Hospital Regional Ushuaia se informó que J., la pequeña de 2 años que sobrevivió al incendio en el que perecieron sus hermanitos, se encuentra “estable y sin riesgos de vida”.

La niña ingresó semi inconsciente, descompensada y en estado de shock, por lo que se le colocó una vía de suero para estabilizarla e hidratarla. Se le practicó la toilette habitual en la zona de quemaduras, concentrada en parte de la cara, piernas y manos.

 

FT: Diario Prensa

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