Nos visitó para hablar sobre la memoria de los años mas difíciles del país en el último siglo, el profesor Aníbal Lobasso.
El sentimiento malvinero vuela el aire de FM Ártika por estos días, y se manifiesta en los amigos, que nos visitan semanalmente como es el caso del profesor Aníbal Lobasso. Él, con su mirada siempre punzante le escapa a los homenajes oficiales y acompaña la vigilia de los veteranos “porque es un reconocimiento genuino a los excombatientes”. Pero también, como parte de estas horas de recordatorio a la memoria de lo que vivimos en la Argentina durante la Dictadura, nuestro amigo, nos hizo reflexionar sobre los relatos, mentiras y verdades de los años de guerrilla y terrorismo. Con el material de un libro revelador, como es Un testamento de los años 70. Terrorismo, política y verdad en Argentina, escrito por el exmontonero, Héctor Leis, fallecido en septiembre pasado, el profesor nos dejó reflexiones muy interesantes, en una clase de historia para entender que fue lo que sucedió. Esta vez, en formato de exposición, resumimos parte de sus ideas, y los invitamos a escuchar la nota completa.
“Desde los 70 se creó un relato con los jóvenes idealistas y que su lucha comenzó el 24 de marzo de 1976. Desde el 2003 en adelante, gracias a la desinformación se fue haciendo un relato que no condice con la realidad. La guerrilla en la Argentina es falso que comenzó en esa fecha. El primer acto fue en 1960 durante el Gobierno de Frondizi. Matan a una nena de 3 años y a otra de 6 junto a un coronel del ejército. En 1961, aparecen focos en Tucumán y son detenidos, y luego se corren a Santiago del Estero. Ahí aparece Roberto Santucho, líder del ERP. Luego de 1963 hay otro foco importante en Orán, Salta. La intención era seguir la consigna del Che Guevara de trasladar la revolución cubana a Latinoamérica. La idea era que esos focos salteños fueran la segunda etapa de la llegada del Che a Bolivia. En el año 67, había 12 focos guerrilleros en la región, 8 de ellos eran argentinos. Se crea una reunión intercontinental de la Tercera Posición, por Argentina concurrierone John Cooke, y varios integrantes de los Montoneros. Luego llega el asesinato de Aramburu, que es la bisagra del inicio del terrorismo, según historiadores. Las Fuerzas Armadas comenzaron a participar activamente en esta lucha a partir de 1973 y 1974, por pedido del Gobierno democrático”, inició Lobasso.
A continuación, a partir de lo explicado en el texto de Leis, el profesor marcó las diferencias entre guerrilla y terrorismo: “Aquí hubo guerrilla urbana y rural, en esta última no había terrorismo. En los 70 hubo más de terrorismo que guerrilla. El terrorismo no tiene ideología, no es de izquierda o de derecha. En ambos casos la víctima es la comunidad toda. No podés analizar una guerra revolucionaria como una guerra convencional. En esta última no hay necesidad de asesinar el enemigo, hay convenciones que los protegen y en donde no se deja imponer el terror. Estos grupos perdieron la racionalidad, y los objetivos morales y políticos quedaron de lado. La guerrilla rural fracasa en la Argentina y los grupos se concentran en las ciudades y allí se despliega el terror”.
“La guerrilla toma la idea de la rebelión del pueblo para recuperar los derechos perdidos, allí ellos proponen instalar nuevos derechos donde la mayoría de la gente no estaba de acuerdo. La Cámara Federal que condenó a las Juntas en 1985 dijo que el fenómeno se contempla como guerra Revolucionaria, así admitió que, en la Argentina hubo una Guerra, eso consta en el fallo de ese juicio y no se dice mucho. Hay una mirada sesgada, que busca tapar algunas cosas.”
Según estas reflexiones, ya en la etapa democrática de 1973-1976, el terrorismo tomó mucho protagonismo: “Hasta 1974 eran focos guerrilleros y después apareció el terrorismo. El primer acto antes de la muerte de Aramburu fue la muerte de Vandor, y luego se vio en la muerte de Rucci y el ex ministro del interior de Agustín Lanusse, Arturo Mor Roig. A partir de 1974 aparece la Triple A, y ese escenario se instala el terrorismo de izquierda, con Montoneros y el ERP, y luego desde la derecha con esta fuerza que creó López Rega. Por ellos hubo exilios masivos de artistas y científicos, y murieron 1000 personas, según algunos datos. La víctima de todo este despelote fueron los ciudadanos. Estos dos extremos se autoalimentaban entre si. En Argentina, estos dos grupos atentaron contra la comunidad. El terrorismo de Montoneros, y los de las dictaduras son hechos muy graves. Los museos de la memoria construidos por los Kirchner solo miran una parte de la historia. Los grupos, tenían mucha logística, con hospitales de campaña, armas, construcciones de bombas, y objetivos muy claros. Ellos no tenían enemigos, buscaban matar para generar más terror. Hubo muchas víctimas inocentes, además de los secuestros y matanzas de empresarios. Este libro de Leis hecha un poco de luz a un tema donde nos cuesta tanto ponernos de acuerdo”, concluyó Lobasso.
“Lo importante es el culto de la verdad. Hay que investigar, preguntar a quienes vivieron esos años, averiguar y cotejar datos. No solo escuchar los relatos de un lado y del otro, porque no hay una verdad absoluta”
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